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07 de enero de 2010
NAVIDAD
El festival de Pueyo recaudó fondos para Mauritania
Participaron un centenar de personas en distintas actuaciones
Cerca de un centenar de personas vinculadas a la localidad participaron el sábado en la quinta edición del Festival Popular de Pueyo, un espectáculo que se ha consolidado en estos últimos años dentro de la programación navideña de esta población valdorbesa, como lo demuestra que el público abarrotó un año más la iglesia parroquial. El festival había sido aplazado el 19 de diciembre por la nieve.
Las hermanas Laura e Isabel Álvarez Berango, descendientes de Pueyo y profesoras de canto y piano en la Escuela de Música de Noáin, dirigieron a los diferentes grupos de vecinos que este año interpretaron 17 canciones. "Es un festival en el que se involucra todo el pueblo, participa gente de casi todas las familias de la localidad y de algunas se llegan a juntar familiares de tres generaciones", señaló Laura Álvarez. La preparación del programa fue muy exigente, con ensayos que se han venido sucediendo en las tardes de los sábados desde octubre, primero por grupos y al final tres ensayos generales. "Por nuestra parte, el concierto lo comenzamos a preparar para últimos del verano porque previamente tenemos que elegir el repertorio, hacer por escrito copias con las letras y realizar adaptaciones para las diferentes voces y grupos instrumentales, antes de dar comienzo los ensayos", añadió Isabel Álvarez".
Destacable es también la labor realizada por los hermanos David y Álvaro Iborra Jiménez, descendientes también de la localidad, y coordinadores de los grupos instrumentales. Estos dos jóvenes tafalleses son profesores de música en las escuelas de Tafalla, Murillo el Fruto y la Valdorba, y fueron unos de los principales precursores de la txaranga Malatxo. Álvaro, clarinetista en la Banda La Pamplonesa, deleitó al público con la interpretación de las Czardas de Monti, acompañado al piano por Isabel Álvarez, que fue una de las actuaciones más aplaudidas.
En la primera parte se interpretaron varios villancicos y canciones navideñas, en castellano y en euskera, y en la segunda se ofreció un repertorio más variado con zarzuelas, piezas en castellano y en inglés de Abba o Gloria Estefan, en este último caso con la voz solista de Noelia Compains, para finalizar todos juntos con el tema Color esperanza. La presentación corrió a cargo de la vecina Txaro Guillén.
Al carácter popular del festival se unió una vez más su propósito solidario ya que la recaudación se enviará al Hospital de Chingueti, en Mauritania. Antes de dar comienzo a las actuaciones y en un breve descanso se vendieron boletos para la rifa de un cuadro de Andrés del Prado que recayó en Marina Martín Gil. Aunque inicialmente se había pensado en destinar la recaudación para sufragar las obras del atrio de la iglesia, que este año pasado se ha arreglado en auzolan, finalmente se decidió enviar el dinero al centro médico de Mauritania donde ha estado trabajando de forma voluntaria el joven médico de Pueyo, Alfredo Guillén.
Las hermanas Laura e Isabel Álvarez Berango, descendientes de Pueyo y profesoras de canto y piano en la Escuela de Música de Noáin, dirigieron a los diferentes grupos de vecinos que este año interpretaron 17 canciones. "Es un festival en el que se involucra todo el pueblo, participa gente de casi todas las familias de la localidad y de algunas se llegan a juntar familiares de tres generaciones", señaló Laura Álvarez. La preparación del programa fue muy exigente, con ensayos que se han venido sucediendo en las tardes de los sábados desde octubre, primero por grupos y al final tres ensayos generales. "Por nuestra parte, el concierto lo comenzamos a preparar para últimos del verano porque previamente tenemos que elegir el repertorio, hacer por escrito copias con las letras y realizar adaptaciones para las diferentes voces y grupos instrumentales, antes de dar comienzo los ensayos", añadió Isabel Álvarez".
Destacable es también la labor realizada por los hermanos David y Álvaro Iborra Jiménez, descendientes también de la localidad, y coordinadores de los grupos instrumentales. Estos dos jóvenes tafalleses son profesores de música en las escuelas de Tafalla, Murillo el Fruto y la Valdorba, y fueron unos de los principales precursores de la txaranga Malatxo. Álvaro, clarinetista en la Banda La Pamplonesa, deleitó al público con la interpretación de las Czardas de Monti, acompañado al piano por Isabel Álvarez, que fue una de las actuaciones más aplaudidas.
En la primera parte se interpretaron varios villancicos y canciones navideñas, en castellano y en euskera, y en la segunda se ofreció un repertorio más variado con zarzuelas, piezas en castellano y en inglés de Abba o Gloria Estefan, en este último caso con la voz solista de Noelia Compains, para finalizar todos juntos con el tema Color esperanza. La presentación corrió a cargo de la vecina Txaro Guillén.
Al carácter popular del festival se unió una vez más su propósito solidario ya que la recaudación se enviará al Hospital de Chingueti, en Mauritania. Antes de dar comienzo a las actuaciones y en un breve descanso se vendieron boletos para la rifa de un cuadro de Andrés del Prado que recayó en Marina Martín Gil. Aunque inicialmente se había pensado en destinar la recaudación para sufragar las obras del atrio de la iglesia, que este año pasado se ha arreglado en auzolan, finalmente se decidió enviar el dinero al centro médico de Mauritania donde ha estado trabajando de forma voluntaria el joven médico de Pueyo, Alfredo Guillén.
Diario de Noticias








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