La foto del día
Presentada la asociación de mujeres La Rueda
La nueva asociación de mujeres La Rueda inicio ayer la actividad con la presentación ante el vecindario de la localidad. En el acto se explicaron los fines y actividades que realizará la asociación que acaba de nacer. En el acto participó la cantautora tafallesa Leire Urroz.
Últimas galerías
Tipos de eventos
Agurtzane Berrio
Desde la perspectiva que dan cien años, hablar hoy del Teatro Gorriti es hacer un recorrido por la historia de la Tafalla del siglo XX, desde aquel 10 de febrero de 1909, fecha de su inauguración, hasta el 10 de febrero de 1986, fecha de su cierre. Según se recoge en el libro Historia de Tafalla de José Mari Esparza, el emplazamiento del teatro en el solar de la calle Mutuberría no fue casual, pues hasta mediados del siglo XIX estuvo ubicado allí el salón de Cortes del Palacio, donde se celebraban representaciones teatrales. En 1864 en este mismo lugar se construyó el Teatro Cervantes y posteriormente, desde 1881, fue la sede del Salón Gayarre. Uno y otro fueron los precursores del Teatro Gorriti de 1909. Unas semanas antes, se fundó el 31 de diciembre de 1908 la sociedad “Teatro Gorriti”, con el objeto de “proporcionar decorosos espectáculos a la ciudad de Tafalla, como funciones de teatro, veladas, conciertos y análogos espectáculos que recrean el ánimo al par que instruyen”. Los socios de esta nueva sociedad fueron: Martín y Daniel Castiella, José María Azcona, Joaquín Astráin, Julio Salaberri, Julio Ojer, Esteban Martínez, Manuel Saravia, Carmelo Sánchez, Sixto Jaurrieta, Juan Berico, Teodoro Gil y José Ramón Hermoso de Mendoza.
El nuevo teatro, inaugurado para las ferias de febrero, contaba con un aforo de 420 localidades y la primera obra en representarse fue El genio alegre de los hermanos Álvarez Quintero. El éxito de la instalación fue total desde el principio. Pese al boicot activo desatado desde ambientes parroquiales contra la empresa por razones religiosas y políticas, sólo en los primeros tres años de funcionamiento se representaron 81 zarzuelas, 31 comedias o dramas, 96 actos y 31 juguetes, además de las 402 cintas de cine que los hermanos José y Martín Giral proyectaban en el aparato reproductor de películas “Gaumont”. Si damos por buenas las cifras, viene a salir un total de 213 representaciones y actos por año. Teniendo en cuenta que un año tiene 365 días, esto da una idea de la intensa vida cultural y social de aquellos antepasados tafalleses nuestros de principios de siglo.
Avatares de la historia
A lo largo del siglo XX, el teatro fue testigo y reflejo del transcurrir de la historia, de hechos y acontecimientos que tuvieron su repercusión en la vida de nuestra ciudad. Así, y siguiendo con la misma fuente citada al inicio de este escrito, en abril de 1917 se celebró una asamblea de sectores liberales navarros para tratar el tema foral; acababan de ganar las elecciones a diputados forales y demandaban pactar con el Estado las verdaderas libertades administrativas y económicas de Navarra y derrotar al caciquisimo. La propia empresa, Teatro Gorriti, aparecería en diciembre de 1926 entre las listas de adhesiones a la postura de Diputación Foral en el tema del cupo tributario y de su especialidad en régimen administrativo.
Los aires nuevos que llegaron con la proclamación de la República tuvieron su reflejo en los actos de celebración de la fiesta del trabajo. El 1 de mayo de 1932, mientras en la calle sonaba repetidamente La Internacional, entre cohetes, gritos, cintas, camisas y banderas rojas, en el teatro se celebraba un festival de exaltación de la fiesta del trabajo.
Mientras la víspera del 1 de mayo 1933 hubo representación teatral de la obra social Carmañona, cuya recaudación fue para el periódico El socialista de Madrid, el mismo día 1 de mayo a la tarde habría Festival Folclórico Vasco organizado por el Euzko Etxea, en beneficio de las Siervas de Jesús. El 1 de mayo de 1935 sería el turno de la obra Amor y Trabajo a cargo del cuadro artístico de la Casa del Pueblo de Pamplona.
El verano de 1936 fue el levantamiento militar contra la II República y el inicio de la guerra civil que fracturó la sociedad durante tres años. Nuestro protagonista no fue ajeno a este nuevo golpe de timón de la historia y ya el 1 de septiembre de aquel mismo año 1936, se celebraron en el teatro los actos de inicio del nuevo curso escolar, presididos por el ayuntamiento, juez, párroco y jefes de Requeté y Falange. El párroco de aquel entonces, Juan Zubicoa, atacó la cobardía de los cristianos en los cinco años anteriores; pidió a los maestros enseñar “en español y en católico”; el maestro que mostrase tibieza en sus enseñanzas debía ser denunciado “y hacerlo marchar muy lejos de España”. El alcalde, a su vez, dijo que las familias tafallesas podían dormir tranquilas “porque ya se ha acabado para siempre la enseñanza laica, las leyes anti-religiosas y anti-españolas”. Pocos días después, el 15 de septiembre, tuvo lugar un acto patriótico, dirigido por el comandante del puesto de la Guardia Civil, para conseguir voluntarios para el frente. Al acto habían sido convocados todos los simpatizantes de los anteriores partidos republicanos, nacionalistas y sindicatos, para darles la oportunidad “de enmendar sus conductas anteriores y prestarse a hacer una Patria libre y grande”.
Los aires nuevos que llegaron con la proclamación de la República tuvieron su reflejo en los actos de celebración de la fiesta del trabajo. El 1 de mayo de 1932, mientras en la calle sonaba repetidamente La Internacional, entre cohetes, gritos, cintas, camisas y banderas rojas, en el teatro se celebraba un festival de exaltación de la fiesta del trabajo.
Mientras la víspera del 1 de mayo 1933 hubo representación teatral de la obra social Carmañona, cuya recaudación fue para el periódico El socialista de Madrid, el mismo día 1 de mayo a la tarde habría Festival Folclórico Vasco organizado por el Euzko Etxea, en beneficio de las Siervas de Jesús. El 1 de mayo de 1935 sería el turno de la obra Amor y Trabajo a cargo del cuadro artístico de la Casa del Pueblo de Pamplona.
El verano de 1936 fue el levantamiento militar contra la II República y el inicio de la guerra civil que fracturó la sociedad durante tres años. Nuestro protagonista no fue ajeno a este nuevo golpe de timón de la historia y ya el 1 de septiembre de aquel mismo año 1936, se celebraron en el teatro los actos de inicio del nuevo curso escolar, presididos por el ayuntamiento, juez, párroco y jefes de Requeté y Falange. El párroco de aquel entonces, Juan Zubicoa, atacó la cobardía de los cristianos en los cinco años anteriores; pidió a los maestros enseñar “en español y en católico”; el maestro que mostrase tibieza en sus enseñanzas debía ser denunciado “y hacerlo marchar muy lejos de España”. El alcalde, a su vez, dijo que las familias tafallesas podían dormir tranquilas “porque ya se ha acabado para siempre la enseñanza laica, las leyes anti-religiosas y anti-españolas”. Pocos días después, el 15 de septiembre, tuvo lugar un acto patriótico, dirigido por el comandante del puesto de la Guardia Civil, para conseguir voluntarios para el frente. Al acto habían sido convocados todos los simpatizantes de los anteriores partidos republicanos, nacionalistas y sindicatos, para darles la oportunidad “de enmendar sus conductas anteriores y prestarse a hacer una Patria libre y grande”.
Tras la guerra civil, vinieron los cuarenta oscuros años de la dictadura, el recorte de libertades, la represión y la censura. Y para muestra un botón: el 20 de enero de 1945, día del patrón, el estreno en el Teatro Gorriti de la película Cumbres Borrascosas animaba el ambiente. La gente acudió en masa al pase. Eso los que lo hicieron pues muchos no acudían según fuera la calificación que daba a la película la censura religiosa expuesta en la puerta de la iglesia y que se sumaba a la censura que traía ya desde Madrid. Las películas se clasificaban con colores: el blanco indicaba para todos los públicos; azul para los mayores; rojo para personas de sólida formación moral y por último granate que era prohibido para todos. Hubo más: el 19 de diciembre de 1945 el Delegado Provincial del Ministerio de Educación, Jaime del Burgo, impuso una sanción a la empresa Teatro Gorriti, a petición de la Asociación Católica de Padres de Familia, por el pase de películas como Qué verde era mi valle o El Zorro.
Recién salidos del largo túnel del franquismo e inmersos en el proceso de democratización que se vino a llamar “la transición”, en diciembre de 1980 las dependencias del viejo teatro siguieron sirviendo para canalizar el malestar de algunos sectores del pueblo, sobre todo comerciantes e industriales, que celebraron en él una asamblea para denunciar el incremento de tasas y contribuciones presentadas en el presupuesto municipal del primer ayuntamiento democrático tras las elecciones de 1979 y recogieron firmas para recurrirlos.
Escaparate para los artistas locales
Como toda empresa teatral que se precie, se esforzaron en ofrecer una programación de calidad. Los mejores espectáculos y compañías de cada época pasaron por sus camerinos: Ismael Merlo, Concha Piquer, Pastora Imperio, Estrellita Castro, María Palou, Antonio Machín y su orquesta, Jorge Sepúlveda, El lebrel blanco, Yauzkari… Pero no seríamos justos sino destacáramos el apoyo que se prestó a la cantera local y la oportunidad que se dio a un variado número de artistas tafalleses de subir a un escenario.
Y así entresacamos de la Historia de Tafalla nombres y fechas. El 3 de febrero de 1924 fue el debut del “Cuadro Artístico Tafallés” para obras teatrales. La primera actriz era Ursina Calasanz. El 26 de mayo de 1935 Raimundo Lanas, el que luego sería el famoso Ruiseñor Navarro, actuó con gran éxito en un festival de jotas. Noviembre de 1944 vio la primera actuación del grupo “Los Macanudos” formado por Vicente Zaratiegui, Antonio Elizalde Tejero, Pedro Catalán Paje y Miguel Ruiz Lechero. En el año 1946 se crea el grupo artístico y musical “Variedades Tafallesas” que a lo largo de más de diez años llenaron el teatro de veladas, (generalmente benéficas como, por ejemplo, recaudar fondos para el nuevo campo de la Peña Sport en enero de 1951), con fragmentos de zarzuela, juguetes cómicos, sainetes y números de bailes. La iniciativa partió de la profesora de piano María Basterra y formarían parte del grupo sus hijos José María, Blanca y Carmen Pérez Basterra. Junto a ellos actuarían también Maritxu Zaratiegui, Sotero Samaniego, Leonor Zalacáin, Gerardo Irigalba, Mª Luisa Núñez, las hermanas Mª Jesús y Mª Asun Ruberte…
Un 29 de noviembre de 1948 dos mozas tímidas salen a cantar al escenario. Echan dos jotas, Cuando rezas el rosario y Las cuerdas de su guitarra, y a petición del público repiten una, porque no se saben más. Eran Encarna y Vitori Flamarique, que con el tiempo se convertirían en la mítica pareja de joteras las “Hermanas Flamarique”.
El “El quinteto de Vale” de Valeriano Beorlegui, Juan Espinal Magaña, Lorenzo Alamán, Pepe Zalacáin y Lorenzo Ainzúa o la “Orquesta Ambar” con Fernando Asa, Javier Beorlegui, Ramón Esquíroz, Armando Ricotti y Francisco Iradier es de suponer que también actuarían para sus paisanos en el Gorriti.
Un 7 de diciembre de 1955, nombres como Tomás Pérez de Iriarte, Genaro Barasoain, Laureano Sola, Juan Navarro se juntaron para despedir a las Hermanas Flamarique que se marchaban a trabajar a Venezuela. Otros nombres de cantantes y joteros como Tomasa Liberal Margain y Jesús Valencia pasaron por su escenario.
En 1960 sería el “Trío Tropical” quienes presentarían las tradicionales variedades tafallesas. Casi todos los tafalleses y tafallesas que sabían hacer algo subieron al escenario: Tere Equisoain y Charo Berruezo, geniales bailarinas; Pilarín Marco, magnífica estrella infantil de la canción; Pedro Mª Ciprés y sus flauta mágica; el grupo “O.V.O” de melodía moderna que componían Angel Ordoyo, José Antonio Vélaz e Ignacio Osés; Mª Jesús Oreja, el conjunto “Kandaraiz” y la orquesta “Mambo”.
El 13 febrero de 1965, organizado por Radio Tafalla, se celebra el Primer Gran Festival de la Jota Navarra. Se seguirá celebrando en años sucesivos encuadrado en el marco de los llamados “Festivales de España”, que a partir de 1972 se llamarán “Jornadas del Folklore Navarro”. Entre sus impulsores encontramos los nombres de Julián Condón, Marino Lorente, Javier Arizmendi, José Miguel Goñi, Juan Fernández Porfirio y José María Pérez Basterra.
En 1958 el teatro tuvo una reconstrucción. Con las mejoras, el nuevo teatro siguió teniendo muchas tardes de gloria, pero ya no sería lo mismo. La televisión iría quitando protagonismo a lo que fue epicentro del espectáculo local durante tantos años. Y 77 años después, un 10 de febrero de 1986 como aquel de 1909, el teatro Gorriti se abrió por última vez para hacer un homenaje al jotero Juan Zabalegui Navarro, organizado por Radio Eltxo. El locutor de televisión Florencio Solchaga hizo de presentador. En los meses siguientes hubo buenas ofertas de compra al Ayuntamiento y se desarrolló una campaña entre vecinos sensibles a su mantenimiento por ser el mayor aforo de la ciudad, pero la mayoría municipal de aquel ayuntamiento de 1987 hizo oídos sordos a esta demanda.
Del histórico centro cultural de los tafalleses y tafallesas durante más de 77 años no ha quedado más que el nombre en el establecimiento comercial, que finalmente fue el que compró la mayor parte del solar, y una maqueta. Esperemos que al menos el espíritu que le caracterizó como elemento dinamizador de la vida social y cultural de la ciudad se haga realidad en el esperado nuevo espacio escénico que esta misma ciudad reclama.






