El lunes 26 de marzo de 1951, segundo día de pascua, quedó inaugurado el nuevo terreno de fútbol de Tafalla.
José Luis Lizarbe
Esta temporada, 1950/1951, la Peña Sport jugaba en el campo de San Isidro y era líder de la primera regional. Los azules estaban dirigidos por Marcelino Tellería. La directiva de la Peña, presidida por Leandro Hualde, mandatario que dirigió con gran acierto y éxitos la entidad desde 1943 hasta 1957, preparó un aminado programa con la presencia como rival de los azules del Atlético de Bilbao (así se denominaba el club bilbaíno por mandato franquista).
Los rojiblancos, que regresaban de Lleida en donde habían jugado su partido de liga, llenaron a rebosar el graderío y tribunas que contó con la presencia, según crónica de la época, de 5.000 aficionados y aficionadas de la comarca y la entonces denominada provincia foral.
Zarra, ídolo del Mundial de Brasil, llevó al marcador el primer gol del nuevo campo. El encuentro contó con la presencia de los gobernadores civil y militar, vicepresidente de la Diputación Foral, el alcalde de la ciudad D. Casimiro Armendráriz y otras autoridades. A las 16,15 los dos equipos, partiendo del túnel de vestuarios y encabezados por Braulio Martino capitán peñista y Telmo Zarraonaindía por los visitantes, enfilaron hasta el centro del terreno de juego ante el entusiasmo y algarabía de los espectadores. Zarra, héroe en el Mundial de Brasil de 1950, autor del 1-0 que eliminó a Inglaterra en Maracaná y máximo goleador del fútbol español (en la liga 1950/1951 marcaría la cifra de 38 goles), mantendrá durante seis décadas la cabeza de los máximos goleadores (251 goles en 278 partidos) hasta 2006 y la llegada de Messi al fútbol español. El ariete disputaría los primeros 45 minutos y se encargó de hacer el primer gol en el nuevo campo.
Orgullo de Tafalla
San Francisco, de propiedad municipal, edificado y cimentado por Construcciones Zubiri y el auzalan tafallés y cedido desde aquella fecha a la Peña Sport FC, mantiene hasta la actualidad el inicial condicionado siendo renovado por el consistorio y la junta directiva del club.
Sus dimensiones, al estilo de los terrenos de los clubes de alta competición comprende un cerrado exterior de 136×125 metros, cerrado del terreno de juego de 112×72 y el terreno de juego oficial de 106×67 metros.
El presidente Hualde, junto al banquillo
La historia del partido inaugural relata la ausencia del máximo mandatario en el palco presidencial. Leandro Hualde, represaliado por el régimen franquista y cautivo en el Centro Principal de Pamplona y el Fuerte de San Cristóbal-Ezkaba durante casi cuatro años (1936/1940) por su militancia socialista y maestro afiliado a la UGT, no compartió el merecido honor de presidir el partido ocupando, junto a compañeros de su junta directiva, un lugar al pie del campo de juego.

«En pleno franquismo, La Peña quiso que Emilia Valencia Pérez, hija de fusilado, realizara el saque de honor. Lo hizo vestida de luto, un gesto muy significativo».
Saque de honor
La bendición del terreno de juego la realizó el párroco de Santa María, Jerónimo Mercapide. La fotografía muestra a los delegados de los dos equipos, presidente local y los capitanes, José Braulio Martino por la Peña y Telmo Zarra por el Atlético, arropando a la niña Emilia Valencia Pérez (fallecida recientemente). Hija del tafallés Fabián Valencia Lerga y asesinado en la saca de Monreal en la madrugada del 21 de octubre de 1936, ocupaba una plaza en el asilo de San Severino de Tafalla junto a otras hijas de asesinados. Realizó el saque vestida de luto, un gesto muy significativo.


El partido
La Peña Sport alineó a: Extremera, Abad, Martino, Lizarazu; Etxarri, Gárate, Colio, Lopetegui, Velasco, Jaurrieta y Jaime. En la segunda parte salieron; Osés, Murillo, Gutiérrez Guti, Sarasa y Hurtado Zoka.
Josetxo Iraragorri, entrenador de los zuri gorri puso en liza a Carmelo Cedrún; Iruskieta, Eraña, Orúe, Zelaia, Berasaluze, Urízar, Artetxe, Zarra, Gárate y José Luis Bilbao. El partido fue dirigido por el colegiado navarro, Sr. Acha.
El tafallés José Ramón Osés (1931) tuvo el honor de marcar el primer gol para la Peña en el nuevo San Francisco que será recordado por todos los aficionados. Así nos lo relataba su autor aquel histórico gol: “Salí en la segunda parte y el Athletic nos ganaba (0-5). Pusimos mucha ilusión por hacer el gol del honor y en mi posición de extremo derecho recibí un balón, avancé unos metros y desde fuera del área chuté con fuerza un zapatazo a la izquierda de Carmelo Cedrún y entró el balón en el arco. Los compañeros vinieron a por mí como locos, parecía habíamos ganado algo importante y era el gol del honor. Para mí fue una inmensa alegría, luego Cedrún sería gran portero internacional y siempre recordé y comenté con los más cercanos aquel hecho que cuando iba por Tafalla los amigos y la gente del pueblo recordaban”.
José Ramón Osés Flamarique, residente en Cáceres, es el único peñista sobreviviente de aquel partido.
Finalizado el encuentro, los dos equipos, equipo arbitral y autoridades, acompañados por decenas de fieles aficionados se desplazaron hasta la Casa Consistorial en donde disfrutaron de un aperitivo mientras la plaza de Navarra, repleta de un público entusiasta, celebraba aquel histórico momento.