Hoy, 17 de marzo, se está celebrando una huelga general para exigir un Salario Mínimo Interprofesional de 1.500€ en Hego Euskal Herria.
Desigualdad creciente, empleo inestable y un coste de vida que ahoga. Nuestro día a día refleja algo que ciertos analistas económicos esconden, pero que tu y yo palpamos: las condiciones de vida de la clase trabajadora han empeorado, también en la Zona Media. Los datos muestran una radiografía preocupante. Según el último informe publicado por la Fundación sindical Ipar Hegoan, casi la mitad de la población trabajadora navarra vive en precariedad. El 48,5% de las personas de entre 25 y 64 años no cuenta con ingresos suficientes para garantizar una vida digna, aunque tenga empleo. Además, nuestra merindad se sitúa por debajo del salario medio navarro y con señales de vulnerabilidad social.
Mercado frágil, futuro incierto
Decir que el paro ha bajado y los salarios han subido es una burda manipulación, pues esconder evidencias es igual que mentir. Aunque el desempleo ha bajado en términos generales, ha aumentado entre la población juvenil. Más de 28.000 personas trabajadoras estuvieron afectadas por expedientes de regulación de empleo (ERE) en 2024 en Navarra. El sector industrial ya no es una fortaleza y los cierres de BSH en Eskirotz, Nano Sutomotive en Tutera o Susundegui en Altsasu evidencian que estar en una fábrica ya no es tener trabajo asegurado.
El sector servicios concentra el 66,56% de las afiliaciones al régimen general. Los contratos indefinidos han aumentado, pero crece también la figura del fijo discontinuo, que mantiene amplios periodos de inactividad. El nuevo empleo que se crea es, en su mayoría, más precario que el que se pierde.
Sube el salario, los precios también
El salario medio en Nafarroa ha aumentado en los últimos años (supera los 30.000 euros brutos anuales), pero eso no se traduce en una mejora real para la mayoría social. El peso de los salarios en el PIB es cada vez menor. El 17,2% de la población navarra está en riesgo de pobreza (115.728 personas). En la Zona Media, el salario bruto anual se sitúa claramente por debajo de la media foral, pues nuestra media no llega a 29.000€. Cobramos menos que los habitantes de Iruña, pero afrontamos un coste de vida que no es proporcionalmente más bajo.
Además, las brechas salariales por género, edad y origen siguen siendo estructurales. En el caso de las pensiones, el 38% de las personas pensionistas cobra menos del SMI vigente (1.184 euros).
En cuanto a oficios, los empleos más precarios tienden a concentrarse en sectores de servicios (hostelería, comercio, turismo), agricultura y actividades de cuidados, donde predominan los contratos temporales, las jornadas reducidas y salarios ajustados.

Pagar por vivir
Uno de los elementos más claros de deterioro de las condiciones de vida es la vivienda. En 2024, los inquilinos en Navarra dedicaron aproximadamente el 41 % de su salario bruto al alquiler de su casa y el precio por metro cuadrado prácticamente se ha duplicado en la última década. Sumando los gastos del hogar, la subida de suministros o cualquier avería o imprevisto, muchas familias viven al borde del desequilibrio.
La brecha salarial
Un informe publicado por UGT el pasado 22 de febrero, Día por la Igualdad Salarial, revela que Nafarroa es la comunidad del Estado que mayor diferencia de sueldo registra en cuestión de género. Las mujeres cobran anualmente de media 7.161,32€ menos que los hombres.
Dicha desigualdad no solo se debe al salario base, sino también a otros pagos extra, como pluses por turnos o nocturnidad. Además, muchas mujeres trabajan más a tiempo parcial o tienen más responsabilidades familiares, lo que también influye en que cobren menos.
Esta diferencia afecta no solo al ingreso anual, sino también a la capacidad de ahorro, inversión y calidad de vida a largo plazo, incluidas las pensiones, que también suelen ser más bajas para las mujeres debido a trayectorias laborales más fragmentadas y empleo parcial. Actualmente, más de la mitad de las mujeres pensionistas de Navarra cobra menos del SMI.
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