Si en el anterior número hablábamos con Atxu Ayerra sobre su punto y final como responsable del área de Cultura en el Ayuntamiento, en esta ocasión, hacemos lo propio con Pablo Bolea. Y es que el técnico del área de Deportes se jubila tras 25 años ocupando el puesto. Esto es lo que nos ha contado sobre su experiencia.
¿Cuál es tu formación antes de comenzar como técnico?
A mi siempre me ha gustado el mundo del deporte, y como cuando comencé a estudiar no había muchas opciones en ese sentido, me metí a hacer la licenciatura de Magisterio. Al finalizar, hice dos masters: uno de gestión y otro de rendimiento. Antes de coger la plaza en el Ayuntamiento, he sido profesor de educación física Instituto de Tafalla, de hecho, di clase, entre otros, a Txamaco o Marta Gómez (concejala).
¿Cómo obtuviste la plaza de técnico?
Cuando salió la plaza de Tafalla, me presenté porque Rafa Antón, quien ocupaba el puesto, me informó que tenía una oferta de trabajo y planeaba irse. De hecho, él obtuvo la plaza y yo quedé en segundo lugar. Posteriormente, cuando él se fue, me llamaron a mí como segundo en la lista.
¿Cómo recuerdas aquellos inicios?
Con mucha ilusión porque realmente en aquella época estaba todo sin montar. Entré a trabajar en el año 99, y recuerdo que no teníamos ni oficina, de hecho, tenía un cuarto en la casa de cultura que era la casa del conserje básicamente. No tenía ordenador ni nada.
Y la estructura deportiva de Tafalla era mínima. Que yo recuerde, excepto los cursos de natación de verano, la oferta municipal que era cero. Los únicos clubs deportivos que existían eran el Club Balonmano, el de Ciclismo, la Peña Sport y el club de Montaña.
“Cuando entré en el año 1999 solo habían cinco clubs deportivos. Ahora mismo en Tafalla hay 26 clubs”
Por otro lado, en cuanto a instalaciones solo estaban el Ereta y la Laboral. Así que nos pusimos manos a la obra para crear una buena oferta: comenzamos haciendo la escuela de bádminton, la de tenis, la de gimnasia rítmica y reforzamos la de pelota. También conseguimos sacar un club de la tercera edad, que hoy en día sigue con seis grupos en Tafalla.
¿Qué valoración haces de estos 25 años como técnico?
La verdad que ha sido una experiencia compleja. Hemos hecho lo que estaba en nuestras manos, aunque me hubiera gustado lograr más. El Ayuntamiento de Tafalla, cuenta con un gran número de servicios pero una capacidad económica limitada, y eso nos ha restringido en muchos aspectos.
Me entristece no haber podido construir un frontón libre. Actualmente, tenemos el Ereta abierto por las mañanas para que los jóvenes puedan jugar a pelota, pero es una pena que Tafalla carezca de un frontón libre, especialmente tras la eliminación del frontón del parque del Conde.
El proyecto del frontón de Carabanchel, que queríamos cubrir, tampoco pudo realizarse. Además, echo en falta más instalaciones libres para que los jóvenes puedan disfrutar al aire libre. La pista de Skatepark, por ejemplo, es muy básica y necesita muchas mejoras.
Teníamos un parque de bicicletas que no prosperó debido a su pequeño tamaño y problemas con los propietarios del terreno. Intentamos desarrollar un puntrack, pero es una infraestructura muy costosa. También carecemos de una zona de parkour, a pesar de que muchos jóvenes en Tafalla practican esta disciplina. Lo dicho, hubiera querido que Tafalla contara con más instalaciones libres, para que los jóvenes no dependieran de horarios o cuotas.
Otra gran decepción ha sido la falta de desarrollo completo de la ciudad deportiva. Personalmente me parece un despropósito que el nuevo parque de bomberos lo vayan a instalar en esa zona, ya que esto hipotecará muchas instalaciones deportivas, como el segundo campo de fútbol, que estaba previsto donde ahora se construirá el parque de bomberos, además de otros frontones que también queríamos hacer.
¿Ha sido el Polideportivo un revulsivo para el deporte tafallés?
Claramente. Antes de su apertura, solo había dos instalaciones, pero con su inauguración, el número de clubes se ha disparado de 5 a los 26 que hay actualmente. El velódromo, en particular, ha sido una instalación fundamental, a pesar de los desafíos de mantenimiento debido a su tamaño.
A nivel deportivo, ha sido un auténtico boom. Y es que ofrece dos pistas completas para deportes de sala, seis o siete salas para actividades, tres canchas de pádel y una zona de piscinas. Esto permite que unas 5.000 personas practiquen deporte allí mensualmente, con 3.200 socios anuales, mil más en verano, y cerca de 800-900 deportistas de varios clubes, además de usuarios independientes.
“En deportes, siempre nos hemos sentido discriminados por la falta de conserjes en las instalaciones”
El problema principal que enfrentamos al inicio del curso en septiembre es la falta de espacio para todos los equipos. Todos los clubes quieren crecer: el Tafatrans, el balonmano o la gimnasia, entre otros. Actualmente, estamos utilizando todos los espacios disponibles. En el Ereta se comparten instalaciones para pelota, balonmano, deporte rural, bádminton y escalada, lo que genera desafíos de coordinación.
En la Laboral, el Tafa ocupa prácticamente toda la instalación, y en la Ciudad Deportiva tenemos baloncesto, balonmano, fútbol sala y el deporte escolar del Ayuntamiento. Además, las Comarcales están al máximo con balonmano, Tafatrans y actividades de la apyma. Los horarios de tarde están completamente llenos.
¿En qué situación se encuentra actualmente el deporte tafallés?
Hay luces y sombras en la gestión deportiva de Tafalla. Aunque tenemos 26 clubes activos y en crecimiento, enfrentamos un problema grave de financiación. El Ayuntamiento de Tafalla, con solo 10.000 habitantes y numerosos servicios, no puede satisfacer todas las necesidades presupuestarias. Esto afecta especialmente a la financiación de los clubes.
Por ejemplo, la Peña Sport, un club destacado en Navarra, se queja con razón de la escasa financiación. Lo mismo ocurre con Tafatrans, que juega en la 2ºB, y con el club de Natación, que aunque no es mayoritario, con sus viajes incurre en grandes gastos. La gimnasia rítmica, con casi 100 niñas, también requiere más apoyo.
Además, tenemos un déficit de personal de conserjes. La ciudad deportiva está bien cubierta gracias a la gestión de Masquatro, pero en otras instalaciones como la Laboral y Comarcales, falta personal cualificado para el mantenimiento. En Comarcales, donde hay un frontón muy utilizado, un gimnasio para el Judo, actividades de la apyma y una pista de atletismo con más de 150 jóvenes, se necesita un mantenimiento constante que el Ayuntamiento no puede proporcionar.
En deportes, siempre nos hemos sentido discriminados por la falta de conserjes en las instalaciones. Cultura y Juventud tienen sus servicios de conserjería y limpieza, pero en deportes, nuestros conserjes también deben encargarse de la limpieza, lo cual no es adecuado.
Solo contamos con dos conserjes en el Ereta, y el resto del personal proviene de Servicios Sociales y programas de Trabajo Social, lo cual no es ideal. El Ayuntamiento debe esforzarse por dotar a las instalaciones de personal cualificado y presupuesto adecuado.
“Lo más complicado en estos 25 años fue sacar adelante la Ciudad Deportiva”
Personalmente, ¿que es lo más positivo que te llevas de estos 25 años? ¿Y lo negativo?
Lo más complicado en estos 25 años fue sacar adelante la Ciudad Deportiva. Hubo años de incertidumbre debido a dos corrientes opuestas: una quería cubrir el velódromo y convertirlo en la ciudad deportiva, mientras que la otra prefería construir un buen polideportivo, olvidando el velódromo.
Este conflicto fue más político que otra cosa. Finalmente, construir la Ciudad Deportiva costó 14 millones de euros y requirió un enorme esfuerzo del Ayuntamiento, que trabajó arduamente con el Consejo Superior de Deportes y los gobiernos de Navarra y España para obtener la financiación.
Además, la obra tuvo sus problemas desde el principio. El primer proyecto, encargado por un arquitecto del Gobierno, no nos gustó y tuvimos que sacarlo nuevamente a concurso. Y aunque el nuevo proyecto era mejor, incluyó un frontón que no era viable dentro del edificio, ya que ocupaba tres plantas. Inicialmente, el frontón estaba diseñado donde ahora están las piscinas de chapoteo y chorros.
Tuve que luchar bastante con el Ayuntamiento para cambiar este diseño. Si no hubiéramos hecho este cambio, la viabilidad de la Ciudad Deportiva habría sido muy limitada. No habríamos tenido los tres gimnasios, las saunas, y solo contaríamos con una piscina de nado y una de enseñanza, lo que habría reducido la capacidad de rentabilizar la instalación. Este cambio se hizo con la obra en marcha, lo cual fue un gran desafío.
A pesar de estas dificultades, estoy muy orgulloso de haber logrado esta obra increíble para Tafalla. Cualquiera que visita la instalación la encuentra impresionante. Si pudiéramos completarla con los campos de fútbol y frontones, sería aún más asombrosa.
¿Qué consejo darías al siguiente técnico de deporte?
Dos consejos principales: primero que trabaje conjuntamente con los clubes intentando que estos tengan mejores condiciones, tanto de instalaciones como de financiación, pero sobre todo, que no se mantenga el estado de las instalaciones actual de falta de personal, que luche por tener un personal. Esto ha sido mi mayor pesadilla.
Entonces el que venga, creo que tiene que trabajar por ahí para que eso le permita hacer otras cosas. Que no esté siempre preocupado por temas que deberían estar resueltos.
Finalmente, quería agradecer lo bien que me he llevado con los clubs a pesar que siempre hemos tenido discrepancias. Porque ellos piden cosas que no siempre se les pueden dar.
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