Está ubicado en Uxue y se trata de una pieza del gótico europeo de alto valor tanto por su ejecución material como por su significado político y artístico

El Gobierno de Navarra adoptó, en su sesión del pasado 18 de marzo, dos acuerdos por los que declara Bienes de Interés Cultural (BIC) de carácter mueble el sepulcro de Carlos III y Leonor de Castilla, titularidad del Cabildo de la Catedral de Iruña, y la caja del corazón de Carlos II y su contenido, propiedad de la parroquia de Santa María de Uxue. La medida se justifica en la “calidad, y singularidad” de estas obras y la necesidad garantizar el máximo cuidado en su protección y conservación.

Se trata de dos piezas del gótico europeo de alto valor tanto por su ejecución material como por su significado político y artístico y la medida permitirá favorecer la conservación de estos bienes y buscar la mejor opción para su difusión como valor histórico.

El impulso de estas declaraciones ha coincidido con la conmemoración en 2025 del VI centenario de la muerte de Carlos III el Noble, que el Ejecutivo foral ha aprovechado para extender entre la ciudadanía el conocimiento de su trayectoria como rey “del buen gobierno” y promover “la concienciación social sobre la importancia de conservar su legado material y simbólico, abarcando también la figura de su progenitor, Carlos II”.

El corazón de Carlos II

La caja con el corazón de Carlos II declarada BIC fue mandada construir en 1406 por el rey Carlos III de Navarra al maestro Jaymet, para custodiar el corazón embalsamado de su padre. Este monarca, fallecido en 1387, estipuló en su tercer testamento la división de sus restos conforme a la tradición dinástica de los Capetos: su cuerpo fue enterrado en la Catedral de Pamplona, sus entrañas en Orreaga y su corazón en el santuario de Uxue, todos ellos centros de devoción mariana.

Hasta 1404, el corazón ocupó una capilla decorada ex professo por su hijo Carlos III. Ante el deterioro de la misma, el monarca decidió su traslado y encargó al pintor Jaymet una caja que recogiese el pichel de plomo que lo conservaba entonces. Ya en su nuevo envase, se habilitó una hornacina en el muro norte de la iglesia de Santa María de Ujué, donde permaneció a buen recaudo de guerras y expolios.

Presentación del proyecto de investigación del corazón del Rey Carlos II de Navarra por parte de Patrimonio Histórico. En la imagen, el órgano del monarca en su emplazamiento habitual, en el santuario de Ujué.

En la actualidad, el conjunto consta de esta caja del siglo XV y un recipiente ovalado de vidrio que sustituyó el receptáculo de plomo original. Este envase cuenta con un cierre hermético recubierto con una badana. A ambos flancos, dos pajes sostienen uno el escudo de los Evreux y otro el de Navarra.

Características de la caja

La caja es una arqueta cúbica hecha con madera de roble y hierro. Está ensamblada, clavada y ricamente decorada con policromía al temple. Mide 24 x 26,4 x 28,8 centímetros. Está compuesta por seis piezas de madera de roble de 3 centímetros de grosor, ensambladas y reforzadas con clavos de forja. La base y la tapa son cuadradas, mientras que las cuatro caras laterales son octógonos irregulares que encajan entre sí. La tapa se articula mediante dos bisagras de hierro.

Exteriormente, en el frente y la trasera se representa un gran corazón rojo sobre fondo negro, enmarcado por una fina decoración vegetal en amarillo. Flanquean al corazón dos escudos de Navarra de tamaño más pequeño. En los laterales se aprecian las armas de Navarra en amarillo sobre fondo rojo. Una franja blanca recorre la parte superior con la inscripción del Salmo “Cor mundum crea in me, Deus, et spiritum rectum innova in visceribus meis”.

La tapa acoge un texto que la ocupa por completo, a modo de epitafio, detallando su contenido, procedencia y cronología. Ambas inscripciones son contemporáneas a la policromía original. La base carece de decoración. Toda su superficie fue policromada sobre preparación de yeso.

“En suma, el valor histórico, artístico y simbólico y la singularidad de la ‘Caja del corazón de Carlos II de Navarra’ y su contenido, así como el hecho de que haya llegado hasta nuestros días, es testimonio vivo de la importancia que tiene para Navarra esta pieza”, concluye en su informe el Servicio de Patrimonio Histórico.

El emplazamiento habitual de ambas piezas es el altar mayor de Santa María de Ujué, en un receptáculo pensado para que el corazón pueda colocarse sobre la caja y ser admirado. En la actualidad, la obra se encuentra en la exposición conmemorativa sobre Carlos III el Noble que acoge el Archivo Real y General de Navarra desde el pasado mes de septiembre, que podrá visitarse hasta el próximo domingo 12 de abril.